Bienservida

Historia de Nuestra Señora del Turruchel

Nuestra Señora del Turruchel tiene su orígen junto con la fundación del pueblo.

Según la tradición, un día de enero, mientras un labrador estaba trabajando, vió tropezar su arado y a sus mulas espantadas. Éste pidió ayuda a un compañero y, entre los dos, lograron sacar lo que al arado hacía tropezar. Se trataba de de una imagen de la virgen de estilo bizantino, vestida de azul y con un niño vestido de rojo que sostenía un ramo de rosas.

La virgen les habló y les dijo que quería ser patrona de Bienservida y les dejó una rosa de las que llevaba el niño para que les creyeran. Pero aquellas tierras pertenecían al término de Alcaraz y los habitantes de la entonces ciudad reclamaban la posesión de la imagen. Pero, cuando estos la transportaban a sus dominios, la imagen desaparecía y aparecía de nuevo en su lugar de orígen. Así que decidieron dejarla allí.

Entonces, los hijos de Bienservida levantaron una ermita donde, desde entonces, honran a su patrona. El tercer domingo de mayo, en romería, la llevan al Santuario, donde permanece hasta el mes de agosto.

Cuentan que un alcalde, al que le parecía que la imagen era pequeña, la mandó decapitar para hacerla más alta y más bella. La cabeza decapitada ha estado en poder de una familia de Bienservida, que no quiso entregarla a pesar de los requerimientos de las autoridades.

La imagen, por el transcurso del tiempo, se deterioró y fue restaurada. Aunque ya no apareció con el niño, pero sí con la rosa que porta en su cintura.

También sufrió daños en la Guerra Civil de 1936, donde fue quemada. No obstante, fue regalada otra imagen al pueblo, como promesa por los favores recibidos durante la citada guerra, por un capitán de la Guardia Civil.

Entre las promesas hechas por la virgen, está la de que por tormenta no pasaría ninguno de los hijos de Bienservida desgracia alguna.

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